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jueves, 31 de enero de 2013

SUBCAMPEONES DE LIGA

Decía Lucio Anneo Séneca que “no nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas”. Ayer asistimos a la puesta en práctica de ese principio en casi todos los campos de nuestra vida, en este contexto de crisis polivalente que nos invade y nos anula. Ayer, en el Polideportivo de Obispo Frías, ante el Somar (29 - 29) los juveniles no nos atrevimos a dar un golpe de autoridad. No nos atrevimos a demostrar el por qué hemos conseguido tantas cosas juntos durante estas últimas cinco temporadas. Por no atrevernos, no nos atrevimos ni a celebrar el subcampeonato de liga, quizás porque es la presea menor. El segundo clasificado es solo el mejor de los perdedores.

El balonmano es mi pasión, el deporte que practiqué siendo joven. He conocido en mis años de práctica como jugador primero y como entrenador después, a compañeros de todos los rincones de Gran Canaria, incluidos nuestros vecinos chicharreros, y hasta algún que otro extranjero (en el Juventud pude tratar a tres de ellos) y por supuesto a muchos peninsulares. La riqueza que me ha proporcionado conocerles y aprender de ellos me ha hecho sin duda una persona más abierta, así como las experiencias y vivencias de los viajes por toda la geografía insular y peninsular con los equipos de Segunda División Grupo Canario, de Primera Nacional y División de Honor B. Siempre fuí un entrenador autodidacta, (en mi época no existía internet), y salvo en los periodos en que hice los cursos de Monitor y al siguiente año el Territorial, nunca tuve más profesor que aquéllos otros entrenadores, mis ídolos locales, que me dejaban ver sus entrenamientos, aprendiendo de ellos, preguntando y leyendo todos aquellos textos que llegaban a mis manos sobre el deporte que había elegido, pisando la cancha del San Román y respirando el ambiente que cada domingo se formaba para ver al Canteras UD. Aprendí también a vivir de manera más independiente, a tomar decisiones y sobre todo a entender que las cosas no son gratis, que el esfuerzo y la preparación es la única moneda admitida. Este deporte me enseñó a crecer sin el paraguas perpetuo de mis padres . He tenido jugadores magníficos, conocido árbitros de una gran experiencia, entrenadores que han sido un ejemplo a seguir y directivos de cuya opinión y consejos hoy hecho en falta. Sin duda era otra época.

Hoy nos encontramos con una juventud en el que se destaca su elevado nivel de formación. Está mejor capacitada y tiene una visión del mundo de la cual carecíamos los jóvenes de mi generación. Los adelantos tecnológicos les brinda estar en las redes sociales y gozar de una comunicación horizontal, más democrática y abierta con una velocidad de vértigo. Vivir al instante lo que sucede en el mundo. Sin embargo, ¿son nuestros jugadores juveniles emprendedores, independientes, decididos y competitivos?.
Hoy un joven de 16 años, se dice, sabe más física que Newton y más filosofía que Aristóteles. Es probable. Tienen acceso a Internet, gozan de teléfono móvil, twitter y participan de redes sociales, lo que supone estar mejor informados y formados. Sin embargo, ¿cuántos de ellos se informa y/o muestran interés en formarse y conocer más en profundidad sobre el deporte que han elegido?.
El proceso de "llevar las riendas" de un equipo de jóvenes con deseos de aprender y triunfar en el mundo del balonmano, es una actividad no recomendada para improvisados.
No es fácil manejar un grupo de jugadores donde cada uno tiene una personalidad propia, su temperamento y sus rasgos de carácter. Encaminar y conducir a este grupo de jugadores para lograr los objetivos propuestos dependerá la labor educativa, instructiva, de preparación general y específica que se haga a lo largo de la temporada, durante las sesiones de entrenamiento.
La firmeza de carácter en las decisiones , la flexibilidad necesaria para aceptar cualquier situación surgida. Tenacidad en el trabajo, espíritu de abnegación y sacrificio. Derecho a cansarse pero nunca descansar hasta que la labor no haya concluido. La responsabilidad ante el trabajo nos ha llevado hasta aquí. Y es ahora, después del partido de ayer, que debemos recuperar la esencia de equipo. Todos. “Porque no hay viento favorable para el que no sabe a dónde va”.

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