De amarga podemos cAlificar la derrota el día de ayer en la visita que realizó nuestro equipo Senior a Moya para enfrentarse al titular del terreno, de 1ª Territorial, 31 a 18.
El amargo es el más desagradable de los sabores básicos y cuando se pierde un partido como el de ayer, ese regusto perdura en el tiempo.
El equipo del Moya Tilover saltó al terreno de juego con la seguridad que da la experiencia en una categoría superior (1ª Territorial) y la confianza de haber recuperado la esencia de su juego con la vuelta de su entrenador y alma mater del club, Jose.
Defensa 6:0 con jugadores "grandes" en el centro formando una muralla humana que se mostraba expeditiva ante las acciones de nuestros "tigres" y un portero que supo resolver los escasos lanzamientos que le llegaban, con lo que se producían muchas situaciones de contragolpes en los que nuestro portero Jose, con una actuación general de sobresaliente, poco podía hacer ante los lanzamientos de 6 metros.
Fue un querer y no poder en donde nuestros jugadores evidenciaron una falta de ritmo y nivel físico propio de un equipo que lleva escasas 3 semanas de entrenamiento y muy descompensado en sus lineas, con abundantes segundas lineas y pocos lanzadores (solo Thomas). A todo ello también ha contribuido la ausencia de jugadores emblemáticos del equip como Mircea, Willy, Marín, Angel y Vicente, que aportan experiencia, centímetros y fuerza.
Así mismo la continua rotación de jugadores con el doble objetivo de dar descanso y de evaluar a cada uno de los miembros del equipo (16 jugadores conformaron el equipo, de los que 3 eran juveniles) de cara al comienzo de la competición, favoreció la falta de ritmo de nuestras acciones.
Si algo debemos destacar es la predisposición de un equipo que debe ir a más a medida que los entrenamientos se vayan intensificando y la incorporación de todos los efectivos sea una realidad.
"La perseverancia es un gran elemento del éxito, si tocas el tiempo suficiente con la fuerza necesaria la puerta, estarás seguro de despertar a alguien".
Henry Longfellow Wadsworth
Por lo tanto, solo nos queda perseverar.