El mejor talento está en el equipo
La sinergia entre los miembros de un equipo incrementa los esfuerzos individuales; considera que los resultados, por separado, son menores a la suma de los mismos.
¿Qué
tipo de jugadores buscamos?
- Buscamos jugadores que deseen colaborar en grupo para conseguir logros colectivos. No queremos jugadores egoístas y solitarios en extremo.
- Ser activo en el juego y poseer características como el saber respetar y ayudar a los demás, harán mucho mas fácil la tarea de entrenar. No queremos jugadores conflictivos ni antisociales.
- En definitiva, sólo buscamos jugadores que compartan nuestra filosofía de Club y estilo de juego; independientemente de la experiencia de juego o nivel que tengan. Queremos jugadores que sumen.
Esta podría ser, en resumen, la
aspiración que cualquier entrenador quiere para su equipo, porque
teniendo esa materia prima, lo demás se adquiere.
“Cuando la situación
requiere que hagamos cambios cualitativos, que tomemos un rumbo
radicalmente diferente en cuanto a las prácticas habituales de
nuestro equipo, necesitaremos de jugadores que sean capaces de llevar
adelante una gestión no convencional.”
Evidentemente, para ello es
necesario contar con la colaboración de todos y cada uno de los
jugadores, de tal manera que permita el rendimiento óptimo de todos
y cada uno de ellos, orientado hacia la consecución de nuevas metas,
de nuevos retos.
Un grupo de estas características
tienen principios propios de funcionamiento muy diferentes de los que
inspiran a los equipos mediocres.
Deberán preparar el escenario para
la ejecución de las actuaciones individuales dentro del contexto del
equipo. Su compromiso debe ser total: física, emocional e
intelectual.
Hay algunas reglas ineludibles que
deben cumplirse para alcanzar la excelencia de un equipo:
Se requiere de
jugadores con una visión clara y ambiciosa que garantice la cohesión
del equipo. Para eso deben ser capaces de comunicarse de manera
asertiva, es decir, de forma abierta y sincera , señalando
áreas de mejora, sin llevarlo al plano personal.
Lógicamente deben involucrarse los
jugadores de mayor talento, creando un ambiente de equipo donde ese
talento es valorado y que liberen todo su potencial. Sin embargo,
igual de importante es que esas personas tengan “espíritu feliz”,
que trabajen con alegría y multipliquen ese entusiasmo por hacer las
cosas a lo grande, y enfrentar nuevos desafíos.
Un equipo que pretenda tener alto
rendimiento, dirige su mirada y sus acciones sabiendo que todos son
parte importante del proceso y de su desarrollo, y por ende, de los
resultados de éxito que se obtengan.
Hay que evitar que uno o varios
grandes talentos en el seno de un equipo se inhiban para que los
demás queden satisfechos. La idea es compensar, compartir, colaborar
y sumar.
Hay que perder el miedo de cambiar
de puesto o de “rango”. El estancamiento sólo lleva a la
inercia, y ésta a la muerte deportiva… Así que si queremos
desarrollar talento, es necesario que nos nutramos del saber hacer de
otros y aportemos nuestros propios saberes.
Esto se consigue presentando nuevos
retos, ofreciendo nuevas oportunidades. Los grandes talentos
pasarán a formar parte de los grandes nuevos proyectos, lo que
constituye, a su vez, significativas oportunidades de crecimiento y
progreso.
Esta dinámica requiere la presencia
y la participación de todos los integrantes del equipo y que éstos
sean constantes y que exista una proximidad física y emocional
suficientes.
A veces vemos sesiones de
entrenamiento en el que los jugadores parecen muy alejados de estas
propuestas, e incluso asisten perplejos a lo que consideran órdenes
contradictorias. “el entrenador nos pide que seamos creativos y por
otro lado exige que se cumplan paso a paso los movimientos
propuestos”.
Sin embargo el aprendizaje dirigido
(y en ocasiones automatizado en las acciones) es un proceso que debe
alinearse para desarrollar esta competencia que se centra en la
capacidad de trabajar de manera inteligente, reconociendo todas las
posibilidades y explotando todas las capacidades, intelectuales y
físicas y motrices de cada uno de los jugadores:
¿con quiénes se cuenta para
realizar las propuestas diseñadas por los entrenadores?, ¿quiénes
pueden hacerlas de una mejor manera? ¿cómo se pueden desarrollar
las competencias que se necesitan para cada actividad?- Alinear el jugador al puesto. El análisis de las diferencias entre las capacidades que el puesto debe tener contra las capacidades y competencias con las que cuenta el jugador, es la brecha a cerrar para que a través de capacitación se atiendan las deficiencias.
Las preguntas a resolver son: ¿las
formas en que realiza el jugador sus tareas son correctas? ¿las
actividades, los entrenamientos, se realizan con el estándar
deseado?, ¿los jugadores colaboran entre sí de la mejor manera
posible?, ¿son compatibles sus personalidades?, ¿es necesario que
interactúen entre sí en todas las tareas? ¿se pueden evitar
contactos para eliminar posibles rechazos de tareas ligadas en el
proceso de aprendizaje?
Debemos evaluarnos como equipo,
ver los resultados obtenidos en el periodo que se necesite,
—final d ella 1ª vuelta, de competición —, por lo que el equipo
debe contar con mecanismos de auto corrección para la siguiente
tarea a realizar.
Las preguntas en este paso son: ¿lo están
haciendo bien?, ¿es el resultado lo que se desea de cada
entrenamiento realizado?
- Siendo exigentes en nuestras acciones y críticos en nuestras evaluaciones podemos aspirar a contar con equipos muy competitivos. Con eso se logra la ventaja necesaria para lograr objetivos cada vez más altos en beneficio de todos.

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