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lunes, 5 de diciembre de 2011

CALIDAD O EFICACIA

Magnífico resultado el obtenido por nuestros alevines el pasado viernes en su enfrentamiento con el Infrimat (CB ROMADE) 15 a 13, obteniendo la 2ª plaza de la clasificación general y manteniéndose invicto en la competición con tres victorias y un empate. Sin embargo el juego no estuvo a la altura de lo esperado teniendo en cuenta las siguientes variables: las horas de entrenamiento, la calidad de los mismos y el número de jugadores de 2º año que conforma el equipo.

Qué es los más importante: la calidad o la eficacia en la categoría alevín?. Son dos términos que no tienen que ser opuestos. Ser eficaces demanda calidad.

Equipo eficaz sería aquél que "promueve de forma duradera el desarrollo integral de todos y cada uno de sus jugadores más allá de lo que sería previsible teniendo en cuenta su rendimiento inicial y su situación actual. Esta posición recoge cuatro planteamientos básicos: el principio de equidad (no es eficaz un equipo que promueve sólo el desarrollo de algunos de sus jugadores), el criterio de perdurabilidad (no puede ser considerado eficaz un equipo que no es capaz de sostener sus resultados en el tiempo), la idea de valor añadido (lo que interesa no es el resultado bruto o estándar de los jugadores, sino el progreso que ellos alcanzan considerando sus condiciones de entrada al equipo) y, finalmente, el principio del desarrollo integral de los jugadores (no puede ser considerado como eficaz un equipo que sólo se centra en la obtención de logros deportivos dejando de lado el desarrollo valórico, socioafectivo y personal de sus jugadores y su bienestar y satisfacción).

Lo importante no es ganar sino participar. Esto es lo que solemos decir educadores, entrenadores e incluso los padres a nuestros pupilos, pero difícilmente existe una actividad en la que participe un niñ@ sin que esté implicado una acción de lucha, pugna, vencedor y vencido, recompensa o intentar superar a los demás. Lo que se requiere no son solamente manifestaciones de las virtudes sino comportamientos genuinamente comprometidos con las formas de conducta que s e exige.

Según Sánchez Buñuelos,
“La interacción con el adversario es superación de uno mismo”.
“El entrenamiento es búsqueda de perfección, de aprendizaje, de convivencia”.
“La valoración del esfuerzo es búsqueda de la excelencia”.
“La vocación deportiva es legítima y posible camino de felicidad personal”.
Desde el Club de Balonmano U.D. Vecindario tratamos de favorecer a todos los jugadores y también a los más talentosos pues hemos podido apreciar que la presencia de éstos en el grupo puede favorecer las potencialidades del resto de sus compañeros si se aprovechan como modelos de determinados procesos de aprendizaje y motivación, a interiorizar por el resto, (como pueden ser los procesos de capacidades espaciales, técnica y táctica individual, fuerza personal, dedicación, voluntad de hacer sacrificios.
Para finalizar, podemos decir que nos encontramos con un grupo de alevines con grandes potencialidades a los que se les debe exigir no solamente mejoras cualitativas en su aprendizaje (motrices y específicas del deporte que practican ajustados a su nivel) sino también niveles de eficacia acorde a esos mismos principios.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenos días: sólo un breve comentario sobre la disyuntiva planteada. Desde mi perspectiva de padre, comparto plenamente los principios postulados en el artículo (equidad, perdurabilidad...). Construir un grupo de niños deportistas es una tarea encomiable, que requiere dedicación, cariño, paciencia, psicología y conocimientos técnicos. La competitividad, entendida como el deseo de conquistar éxitos en la práctica del balonmano, es una realidad que nos acompaña, y que nos mueve a buscar resultados, triunfos, mayores cotas de eficacia. Esto en si mismo, tiene un gran valor, pues refleja el afán de superación individual y colectivo de los chavales. Resulta difícil conciliar la ansiedad y la búsqueda inmediata de la cosecha deportiva con la forja de una generación de jugadores que quizás se mantengan fieles a un deporte, que está contribuyendo a formarles en una serie de bienes intangibles
(esfuerzo colectivo, disciplina, ayuda mutua...) ; educadores y monitores podemos trabajar en esta línea, teniendo también presente que si bien solo un equipo puede ser el ganador, los éxitos ayudan a consolidar los proyectos deportivos. En cualquier caso, el mérito está siempre en el trabajo, en el empeño constante por mejorar humana y deportivamente. Saludos. Juan Carlos.

Carmelo dijo...

Gracias Juan Carlos por tu comentario. Es evidente que en los procesos de formación de jóvenes hay muchas variables que manejar y que los sentimientos que generan los mismos en los chicos son también variados, algunos negativos como la fustración al no conseguir superar los objetivos individuales en base a las expectativas creadas por el equipo o por el entorno del chhico. Es en esos momentos en los que el trabajo de los técnicos tiene mayor interés: tratar de minimizar esos entimientos negativos así como trazar nuevos objetivos que estén al alcance del joven jugador a los efectos de generar nuevas metas e ilusiones. No es fácil, pero eso es lo que hace realmente atractivo la función de educador-monitor-entrenador.